Desde hace miles de años, las filosofías orientales han practicado la meditación como forma de trascender.

La meditación puede definirse como la técnica de observación pura sin discernimiento.

Es el estado en que nos hacemos observadores del entorno sin tomar parte de él.

Para meditar solo necesitamos mantener una postura cómoda, una estancia libre de ruidos, una respiración pausada y abdominal y un estado de relajación previo.

En resumen RELAJACION, SILENCIO, QUIETUD Y RESPIRACION CONSCIENTE.

La práctica asidua de la meditación revierte en beneficios sobre el cuerpo y la mente.

Entre los primeros se ha demostrado que la meditacón regula la tensión arterial, favorece la digestión, crea nuevas sinapsis a nivel neuronal preveniendo problemas de memoria, mitiga dolores en enfermedades crónicas, modula el sistema inmunitario, ralentiza la oxidación celular y con ello el envejecimiento y reduce el stress que según se afirma cada vez más en el ambito de la medicina es el causante del 90 por ciento de las enfermedades. Además tambien actua sobre el sistema endocrino pues gracias a la meditación liberamos ciertas hormonas que contribuyen a aumentar la actitud positiva ante la vida y el optimismo.

Para la mente es una herramienta con la que logramos aquietar el parloteo continuo de pensamientos muchas veces obsesivos que campan a sus anchas y que nos impiden centrarnos en nuestra actividad diaria. De esta manera logramos que el pensamiento no nos piense sino que seamos conscientes de lo que queremos pensar, facilitando la labor de concentración en la actividad que realizamos en cada momento y evitando los pensamientos que nos producen dolor, pues  muchas veces son tan perniciosos y provocan tales estados de ansiedad que pueden llegar a ser patológicos.

Un pensamiento sin emoción no es nada. Cuando ponemos emoción a un pensamiento se convierte en un sentimiento que nos vincula y nos lleva por donde quiere.

Si logramos conseguir que los pensamientos no nos arranquen emociones podemos decir que ya estamos meditando.

Al principio intentan atraparnos una y otra vez, llevándonos a revivir situaciones pasadas o previsiones futuras.

No pasa nada. Volvemos a ser conscientes de ello y retornamos al estado presente del “Yo soy aquí y ahora”, intentando quitar la parte emocional en cada  pensamiento que surge en nuestra mente.

A veces los pensamientos se concatenan unos con otros  en un continuo llevarnos a saltos entre distintas situaciones. La forma de pararlos es simplemente “cortarlos” conscientemente a medida que vayan apareciendo, es decir acabarlos bruscamente sin dejar que nos envuelvan y sin plantear resistencia alguna a que aparezcan. Es como saltar de un pensamiento a otro sin dejar que terminen de manifestarse.

La tarea es dura al principio, sobre todo en los primeros días de ejercicio. Los pensamientos han estado muchos años campando a sus anchas por nuestra mente, y se resisten a ser controlados, pero con la práctica continuada logramos llegar a un estado en el que los pensamientos cada vez cobran menos fuerza y llega un momento que el simple hecho acomodarnos, relajarnos y poner atención a la respiración sirve para aquietar la mente de pensamientos entrando en la meditación sin apenas esfuerzo.

La meditación comprende un capítulo mucho más amplio que este pequeño resumen, pero sirve para daros una idea de la técnica que impartimos en los talleres y aulas sobre “aprender a meditar e integrar la meditación en nuestra vida”.

A continuación respondo a algunas cuestiones y dudas que pueden surgir cuando empezamos a meditar

 

1.- Cuando llevo un rato meditando me empiezan a doler las piernas, la espalda y me siento incomodo. ¿Es esencial mantener la postura tal como hablan en algunos libros de meditación o puedo escoger otras más cómodas?

La meditación es la disociación de nuestro ego para trascender al Yo profundo y verdadero.

Quitarse esa mascara que convive durante casi todo el día con nosotros supone un esfuerzo. Cuando meditamos evitamos involucrarnos de todo pensamiento que está acostumbrado a campar a sus anchas por nuestra mente y que es el alimento de nuestro ego.

Por eso, en su afán de desbaratarnos la meditación y valiéndose de  las sombras que viven en el sótano de  nuestra mente, como la pereza, el escepticismo ante las ventajas de la práctica o el control que nos impide fluir, aparecen signos físicos que  incomodan e incitan a abandonar la disciplina. La cabeza se inclina hacia delante constantemente, las piernas duelen y parece que se quedan dormidas, aparecen molestias en el estomago, o necesidad de rascarse constantemente.

O surgen pensamientos sobre cualquier obligación pendiente o nos deleitan con mensajes sobre actividades más placenteras.

Todo esto es normal y ocurre siempre que iniciamos la meditación, pero pierde cada vez más fuerza cuanto más practicamos. Es esencial entonces integrar la meditación a nuestra vida diaria porque como cualquier otra actividad, la asiduidad es la clave del éxito.

Para realizar el ejercicio de meditación de forma correcta los libros dicen que se debe adoptar una postura de flor de loto, con la espalda recta y las manos formando un murdra. La barbilla caída ligeramente hacia el cuerpo y una ligera sonrisa en la comisura de los labios.

No soy partidario de una disciplina en cuanto a la postura para meditar y siempre digo que la postura debe ser lo más cómoda posible dentro de un orden, dependiendo de nuestra fisonomía, flexibilidad o de si padecemos algún problema físico, como dolor en las piernas o en la espalda.

No se trata de estar tumbados de cualquier manera o sentados sin disciplina alguna, sino de armonizar el cuerpo de tal manera que esté en sintonía con la mente.

Por ello en el caso de tener que hacer la meditación sentados, procuraremos tener la espalda recta y la barbilla ligeramente inclinada hacia delante. Las piernas separadas y los pies en contacto con el suelo. Las manos pueden estar en nuestro regazo de la misma manera que se indica en las posturas acostumbradas.

Si no hay mas remedio que hacerlo tumbado estaremos boca arriba con la cabeza apoyada en un cojín y los brazos en paralelo con al cuerpo, que se mantendrá firme.

No debemos escatimar tiempo a la hora de conseguir una postura cómoda, pues si bien hemos indicado que el cuerpo se rebela ante el comienzo de la práctica, los dolores persistentes no colaboran en absoluto.

Una vez adoptada la postura correcta nos adentramos en los dominios de la mente.

Tras la quietud del cuerpo durante unos minutos es cuando empiezan a surgir esas incomodidades pasajeras, picores, dolor de estomago, sudor etc.

La quietud es enemiga del ego y por lo tanto éste se rebela poniéndonos esas barreras  como digo pasajeras, pues es solo cuestión de tiempo el que dejen de molestarnos. Simplemente no hay que dedicarles ninguna atención.

Se trata de empezar a ejercitar la postura del observador que observa estos pequeños malestares sin más.

También es cuando empiezan a surgir los pensamientos de abandono de la práctica, de aburrimiento, que  se mitigan de la misma manera. Dejar pasar el tiempo. Sin nada más que hacer.

Los pensamientos deben ser tratados, como diría José María Doria,  como si estuviéramos viendo pasar los maderos que bajan por el río mientras permanecemos sentados en la orilla.

Llegan y se van. Sin retenerlos. Sin desmenuzarlos. Sin hacernos protagonistas de la película que corre por la mente. Sin hilarlos unos con otros.

Y nada más.

Entonces diremos que estamos meditando.

2.-¿Cuál es el mejor momento del día para meditar?. ¿Podemos meditar más de una vez al día?

La práctica de meditación es una disciplina y como tal exige una continuidad en el tiempo. Igual que comemos todos los días para fortalecer nuestro cuerpo debemos tomar la meditación como alimento de la mente para aquietarla del devaneo de nuestra vida cotidiana.

Lo más idóneo es  meditar al inicio del día, incluso antes del desayuno, pues es el momento en que nuestra mente está más dispuesta al ejercicio y hay menos posibilidad de dispersión por somnolencia, que es una de las trabas de la meditación.

Sin embargo no es exclusivo el momento ni tampoco es contraproducente ni mucho menos  hacerlo varias veces al día.

La meditación es una medicina que no tiene peligro por sobredosis, y el único problema que puede estar escondido en la práctica es si nos valemos de la meditación para evadirnos de nuestra vida diaria.

En determinadas circunstancias personales, si llegamos a disfrutar de los parabienes de la meditación durante el ejercicio, puede que queramos permanecer el máximo tiempo posible en ese estado, aislándonos de los problemas mundanos como un anacoreta, muy tentador a veces tal como se presenta nuestra sociedad actual, y abandonemos nuestras obligaciones y toma de decisiones con el mundo.

No digo que esté bien o mal, pero la meditación no solo es el momento de la práctica, sino que tiene que revertir en cambios en nuestro devenir. La meditación nos hace más atentos, nos sitúa en el aquí y ahora, nos hace más intuitivos, mas ecuánimes y compasivos, y esos y otros cambios deben de reflejarse en nuestra convivencia con el mundo. De otra manera si meditamos y luego seguimos actuando de manera compulsiva, distraída o anodina, no hemos integrado ni entendido nada.

El tiempo de meditación una vez encontrada la postura adecuada y cuando el cuerpo se aquieta y la mente se aquieta de pensamientos, puede variar entre media hora y hora y media dependiendo del momento que dispongamos para el ejercicio.

Podemos poner una alarma que nos avise cuando termina el tiempo establecido para evitar estar pendientes, pues meditar en sí es romper con el tiempo. El tiempo es el enemigo del aquí y ahora, y nos esclaviza constantemente. Cuando meditamos nos convertimos en seres atemporales. Cuando aplicamos la meditación a la vida diaria, nos convertimos en seres fuera del tiempo psicológico, que es el que nos lleva de un lado para otro dispersándonos del aquí y ahora, es decir que nos aleja de vivir en el tiempo real.

3.-¿Como meditar una vez encontrada la postura ideal?

Podría contestar a esta pregunta de manera muy escueta. Sin nada que hacer.

Evidentemente para meditar no hay que hacer nada más que estar en el momento, en el instante. Pero esto es muy difícil de hacerlo realidad sobretodo cuando nos iniciamos en la técnica.

Por ello existen muchas “muletillas” que nos ayudan a llevar la meditación a buen puerto.

Tras la quietud del cuerpo, viene la quietud de la mente.

De lo que se trata en cuestión es de no seguir a los pensamientos en su devaneo. No fijar emoción alguna ante el paso de un pensamiento. De esa manera no despertaran en nosotros sentimientos que nos impliquen.

Un pensamiento sin emoción no es nada.

Las emociones posibles son el miedo y el amor. Debemos intentar evitar estas dos emociones con la llegada de un pensamiento a la mente.

Siempre digo que debemos meditar en el amor, pero no como una emoción en si que provoque sentimientos agradables como la alegría o el contento. Me refiero al sentimiento puro del amor incondicional y compasivo que nos une con el Todo.

Existen muchas formas de meditar que pueden ser:

a.- Meditación con los ojos abiertos en los que observamos un objeto o realizamos una actividad sin emitir juicio ninguno:

 Meditación con una vela

 Meditación con una imagen

 Meditación con un mandala

 Meditación ante el espejo manteniendo la mirada

 Meditación realizando una actividad rutinaria o un hobby

 Meditación en la risa

 Meditación en el andar consciente, caminando despacio y sincronizando cada paso con la respiración

 
b.- Meditación con los ojos cerrados manteniendo la atención a los sonidos sin más:

 Meditación con sonidos repetitivos de un tambor.

 Meditación recitando mantras

 Meditación con sonidos binaurales.

Los sonidos binaurales son una herramienta muy eficaz que ayuda a aquietar los pensamientos, que no tiene efectos secundarios y que es muy sencilla de aplicar.

La técnica binaural se emplea con auriculares y se compone de  dos frecuencias puras, separadas por cada canal de audición (derecho e izquierdo), de manera que trabajando al unísono sobre los dos hemisferios del cerebro crean una tercera frecuencia “fantasma”  que resulta de la diferencia aritmética entre las dos frecuencias inducidas. Esto provoca que el cerebro trabaje a nivel superior creando un estado de consciencia que depende de la frecuencia resultante entre los dos sonidos puros.

Como sabemos, el cerebro trabaja en una  determinada frecuencia cuando se encuentra efectuando una actividad. Existen entonces diversos rangos de funcionamiento según la frecuencia de oscilación cerebral siendo los más característicos los llamados rangos alfa, beta, delta y theta. Estos estados del cerebro en cada rango se recogen en la llamada tabla de Lesh:

ONDAS BETHA: Originan un campo electromagnético con una frecuencia comprendida entre 13 y 30 Hz (vibraciones por segundo). Se registran cuando la persona se encuentra despierta y en plena actividad mental. Los sentidos se hallan volcados hacia el exterior, de manera que la irritación, inquietud y temores repentinos pueden acompañar este estado.

ONDAS ALFA: Tienen una frecuencia de 8 –12 Hz y están asociadas con estados de relajación. Se registran especialmente en los momentos antes de dormirse. Sus efectos característicos son: relajación agradable, pensamientos tranquilos y despreocupados, optimismo y un sentimiento de integración de cuerpo y mente.

ONDAS THETA: Con una frecuencia de 4-7 hz., se producen durante el sueño (o en meditación profunda, entrenamiento autógeno, yoga…), mientras actúan las formaciones del subconsciente. Las características de este estado son: memoria plástica, mayor capacidad de aprendizaje, fantasía, imaginación e inspiración creativa.

ONDAS DELTA: Con una frecuencia de 1-3 Hz, surgen principalmente en el sueño profundo y muy raras veces se pueden experimentar estando despierto. Sus estados psíquicos correspondientes son el dormir sin sueños, el trance y la hipnosis profunda. Las ondas delta resultan de gran importancia en los procesos curativos y en el fortalecimiento del sistema inmunitario.

Como vemos, dependiendo del rango de las frecuencias binaurales se establece en el cerebro una reconexión a nivel neuronal llamado cálculo de señal audio-neurológica.

Los sonidos inducidos suelen ser de baja frecuencia y deben estar separados una cantidad determinada de hertzios, dependiendo del rango que queramos generar en el cerebro.

La práctica de la meditación se produce cuando el cerebro entra en el rango theta, luego podemos estimularlo, por ejemplo presentando dos frecuencias puras, una de 170 hertzios por un canal  y otra de 175 hertzios por el otro. La frecuencia resultante de oscilación cerebral seria de 5 Hertzios, es decir, estaría dentro de dicho rango.

c.- Meditación con los ojos cerrados con la atención puesta en nuestro cuerpo:

 Meditación siguiendo el ritmo de nuestra respiración.

 Meditación observando el roce del aire con las aletas de las narices.

 Meditación mirando a través de nuestros ojos con los parpados cerrados

 Meditación desde el entrecejo

 d.- Meditación en la mente.

Esta es la  técnica más habitual cuando adquirimos experiencia en el arte de meditar

 Meditación en la observación de los pensamientos.

 Se trata de ser espectadores de nuestros pensamientos. No emitimos juicio ninguno, ni nos dejamos llevar por ellos. Para iniciarnos podemos a medida que surjan, ir rompiéndolos, saltando de uno a otro sin dejar que se desarrollen por completo.

Podemos también observarlos como si fuéramos espectadores de una película muy aburrida, donde aunque estamos viéndola no le prestamos ninguna atención.

Pasado un tiempo de aplicar esta técnica durante la meditación, o después de estar ya muy familiarizados con la practica llegamos a la  que yo defino como el “dialogo con la mente que no piensa”.

 Meditación en dialogo con la mente que no piensa

 Esta técnica de meditación es bastante complicada y la más simple a la vez. Solo se trata de no pensar. No es dejar a los pensamientos que deambulen por nuestra mente sin  sentido, sino de dejar la mente en blanco completamente de pensamientos.

Llegar a este punto es muy difícil, pero una vez entrado en esta dimensión uno se siente liberado de cuerpo y mente. Se diluye con el Todo y desaparece todo vínculo con el mundo.

Es la presencia del puro SER.

4.-¿Para que sirve meditar? ¿Qué conseguimos con ello?

 Hemos llegado a un punto en esta sociedad occidental que da la impresión que todas nuestras necesidades están cubiertas. Una vez inmersos en ella, nos hemos convertido en consumidores de tal manera que cada instante del día lo ocupamos haciendo  algo para evitarnos a nosotros mismos. Trabajamos, comemos, consumimos o compramos, vemos la televisión o participamos del ocio de manera automática y compulsiva. Siempre ocupados o preocupados. Cuando no tenemos nada que hacer nos invaden pensamientos de toda índole, previendo el futuro o recordando el pasado sufriendo muchas veces por ello bien por no tener lo que deseamos o bien por haber perdido lo que teníamos. Cualquier cosa para  alimentar nuestro ego y alejarnos del momento presente

El caso es que siempre estamos haciendo algo. Algo para no enfrentarnos con la pregunta que arrastramos de por vida y que nos incomodaría abordar. ¿Quiénes somos en realidad?

La conciencia humana se define como el conocimiento que el hombre tiene sobre su propia existencia.

Para llegar a esa toma de conciencia debemos apartarnos del ruido que nos generan las ocupaciones de cada día.

Y para apartarnos del ruido debemos aprender a parar. Parar los pensamientos que continuamente ocupan nuestra mente. Parar nuestras obligaciones diarias, nuestras ocupaciones. Parar de hacer para empezar a SER.

Podemos estar toda la vida sin la necesidad de tomar conciencia y solo vivir absorbidos por el mundo que nos rodea alimentando nuestro ego constantemente, sin pensar que al final del camino el ego desaparece y quedamos desnudos ante la muerte, descubriendo entonces que no sabemos ni quienes somos ni que ha ocurrido con nuestra vida.

Normalmente hace falta una crisis venida en un momento de nuestra vida, una separación, la muerte de un ser querido o una enfermedad para que se presente una encrucijada en la que podemos tomar dos caminos,  sumirnos en la desesperación o  tomar por una vez las riendas de nuestra vida.

La segunda opción es la toma de conciencia. Es entonces cuando nos damos cuenta que las cosas que antes nos satisfacían ahora no nos llenan y buscando entonces en nuestro interior descubrimos que hay algo que ha estado con nosotros toda la vida al que no hemos permitido manifestrse. Nuestro Yo verdadero.

Podemos acogernos a las diferentes religiones para dar un sentido a nuestra vida o podemos abrirnos a  la espiritualidad que es la esencia de nosotros mismos por la que participamos del Todo, nos interconectamos con todo y descubrimos el amor incondicional y la compasión como sentimientos puros.

Las religiones en estos días están involucradas en el juego del sistema y son las causas de muchas de las guerras y conflictos que acontecen en el mundo. El afán de establecerse como única  verdad las envuelve en la ultra ortodoxia, perdiendo su sentido espiritual en aras de conseguir la supremacía.

Para tomar conciencia como hemos dicho antes debemos hacer una parada en nuestra rutina y dejar fluir nuestro verdadero Yo.

La meditación es una de las herramientas más efectivas para producir ese cambio.

Por la meditación descubrimos la quietud, la compasión, el amor incondicional. Nos vuelve más intuitivos, más despiertos y más presentes. Aprendemos a condicionar nuestro ego y utilizarlo como aliado, dejando de supeditarnos a su voluntad, para encauzar el día a día de manera consciente.

La meditación es bálsamo para el alma. Contiene los ingredientes para el descubrimiento interior. A través de la perseverancia en la práctica nos damos cuenta de nuestras sombras, aprendemos a aceptarlas, comprenderla e integrarlas. Descubrimos que podemos aquietar la mente de pensamientos compulsivos que tanto nos hacen sufrir.

Meditar es descubrir el aquí y ahora que es como permanecer en la quietud del ojo del huracán.

5.-¿Puede la meditación contribuir en la sanación de una enfermedad?

 Por supuesto. Está demostrado científicamente que el estrés es la causa del noventa y cinco por ciento de las enfermedades, no solo el producido por el día a día, sino el estrés emocional que está embutido en nuestros recuerdos de manera consciente o inconsciente y que basado en creencias erróneas perturba el metabolismo celular, haciendo que nuestro cuerpo enferme.

Las enfermedades autoinmunes que hoy en día proliferan tanto están causadas por un mal funcionamiento del sistema inmunitario, que deja de realizar su trabajo de manera conveniente agrediendo nuestro cuerpo.

El problema la mayoría de las veces es debido a un conflicto interno entre lo que queremos hacer y lo que terminamos haciendo, es decir a la existencia de un enfrentamiento interno entre nuestra mente que nos dicta una cosa  en contraposición con lo que dicta el corazón.

En este tipo de conflicto siempre gana el corazón porque el subconsciente nunca miente y a pesar  de eso debido a las pautas de conducta hacemos lo que no queremos hacer, actuando de manera deshonesta con nuestro ser interno.

Con la meditación descubrimos nuestro verdadero Yo, con lo que nos volvemos más honestos con nosotros mismos, evitando los conflictos internos y el estrés emocional. Además el estado de quietud que logramos con la meditación contribuye a reducir el estrés diario, pues enfocamos los problemas con más calma y ecuanimidad, y ayuda a dispersar los pensamientos recurrentes y obsesivos que tanto sufrimiento nos aportan, ya que la mente se vuelve nuestro aliado.

Por otro lado aprendemos a reconocer nuestras sombras y aceptarlas, y con ello aceptarnos como somos evitando tensiones y permitiéndonos amarnos incondicionalmente porque somos como somos.

Desapareciendo el estrés nuestro cuerpo tiene la facultad de regenerarse,

El cuerpo humano está compuesto de células que son organismos vivos y que está demostrado que tienen inteligencia emocional, de tal manera que son capaces de discernir entre lo que es bueno o malo para su buen funcionamiento.

En laboratorios se ha observado que una célula es capaz de huir del medio que le resulta hostil y sentirse atraída ante un medio externo propicio, igual que cualquier ser vivo.

Todo este estrés es el causante de que estemos siempre en actitud de defensa y lucha.

Cuando se presenta normalmente una situación de peligro cualquier organismo dispara una serie de dispositivos que preparan al organismo para huir o luchar. Por ejemplo se envía mas oxígeno a los tejidos musculares por lo que la respiración y el pulso cardiaco se aceleran, y se paran  aquellas tareas que no son indispensables en ese momento y que consumen energía como la digestión, o el metabolismo celular.

Esta situación es necesaria en determinados momentos pero no se puede mantener por mucho tiempo.

El tipo de vida que llevamos actualmente nos obliga a estar en estado de alerta durante gran parte del día, por lo que al final se termina debilitando el sistema inmunitario y el organismo se deprime llegando incluso a enfermar.

Pero el cuerpo humano posee la capacidad de regenerarse cuando el medio externo es propicio.

Cuando hacemos desaparecer el estrés dejamos al cuerpo que se reestablezca y se equilibre la homeóstasis.

El sistema inmunitario entonces empieza a trabajar de nuevo para nosotros y es el participe directo de la sanación.

Sin embargo estamos acostumbrados a acudir al medico para cualquier cosa, a entregarnos a los medicamentos sin pensar que el cuerpo tiene su propio laboratorio para regenerarse.

Hay algunos estudios que desestiman por ejemplo la utilización de la quimioterapia en casos de cáncer para combatir la enfermedad. Es paradójico que esta terapia además de no ser del todo efectiva con arreglo a eliminar las células cancerigenas, deprime el sistema inmunitario que es el que se encarga de elim

Pensar entonces cómo la  meditación contribuye a reestablecer el equilibrio entre el cuerpo y la mente y como participa activamente en la sanación.

6.-¿Que tiene de parecido la meditación como disciplina oriental y la oración que realizan en algunas religiones?

La meditación cuando se utilizan mantras es similar a la oración que se practica en algunas religiones. Sin embargo la labor que realizan unos y otros rezos es distinta, pues en el caso de los mantras hay una cierta introspección que nos involucra directamente, pero en las oraciones no nos incluimos como parte determinante del Todo sino que nos reconocemos como culpables y débiles ante dios al que pedimos su compasión para atender nuestras suplicas.

Ahí radica la diferencia que en mi opinión por responsabilidad de los mandatarios de las distintas religiones no considero valida.

Nosotros somos parte de la creación y formamos parte del Creador tal que somos Creadores también. Somos parte del Todo y Todo con las partes. Dios no es una entidad que da y quita, ni tiene favoritos a los que hace mercedes, ni hay jerarquía ninguna.

Cuando una persona toma conciencia a través de la meditación por ejemplo, se reconoce parte del Todo y necesario en el proyecto de la Creación. Ya no existe la diferencia entre el sujeto y el objeto ni dualidad ninguna, por lo que se reconoce uno con el Creador. Luego no procede la oración como suplica para esperar nada de dios. Nosotros nos hacemos responsables y no necesitamos otra aceptación que la que nosotros mismos nos otorgamos.

Por otro lado está demostrada la efectividad de la oración cuando se realiza en conjunto para un proyecto común, igualmente que la meditación.  En este caso considero que es por la grandeza de la energía que en conjunto se emana cuando se enfoca la mente para un mismo objetivo.

En ambos casos se han realizado experimentos para estudiar dicha efectividad  en el caso de la oración o en el caso de la meditación donde se ha llegado a producir un proceso de sanación sobre una persona enferma.

7.-¿Qué tiene que ver la toma de conciencia con la meditación?

 La meditación practicada asiduamente despierta la conciencia, es decir nos abre a experimentar el estado de conocimiento por el que nos descubrimos al mundo de una menara distinta, pues entendemos que somos únicos y necesarios, pero a la vez nos sentimos interconectados con todo.

La conciencia es la esencia del Creador en cada uno de nosotros. Cuando el ser humano toma conciencia de sí mismo, se hace consciente de su espiritualidad, trasciende de la realidad física  cotidiana y conecta con su Yo superior que le une con el Todo. La conciencia en algunos escritos es sinónimo de mente transpersonal y es el estado subjetivo por el que somos conscientes de la realidad que nos rodea.

8.-¿Cómo puedo llegar a tener amor incondicional con todo el mundo, incluso con mis enemigos?

 El amor incondicional empieza por uno mismo. Es el proceso que empieza aceptándonos, comprendiéndonos y perdonándonos  sin condiciones. No hay frase que mejor defina nuestra aceptación  que decir “esto es lo que hay”. Somos como somos, insustituibles, únicos y necesarios para el proyecto común que formamos con el resto de la creación, pues somos parte del todo. Sin nosotros el todo no estaría completo.

Amar  incondicionalmente supone llegar a la compasión absoluta.

Cuando comprendemos que somos uno con cada una de las personas que nos rodean, que cada una es necesaria, podemos llegar a aceptar, comprender y perdonar incluso a nuestros enemigos.

Para hacer más fácil esta comprensión muchas veces veo a mi enemigo como el niño que fue. De esta manera nace la compasión, pues en un niño no hay maldad consciente, y en un adulto la maldad consciente no es otra cosa que equivocación e ignorancia.. Un niño pequeño siempre es inocente y levanta compasión. Tu enemigo fue niño alguna vez y ese niño aunque no lo parezca sigue dentro de sí.

9.-¿Es mejor meditar en grupo o hacerlo en casa solo?

 La meditación es  estar en la presencia. Es estar en el momento presente. No es una actividad que requiera compañía, pues durante el ejercicio de meditación se diluye el ego que es nuestra carta credencial ante la comunidad. Igual que un árbol está junto a los demás formando un bosque sin dejar de ser árbol y parte del bosque con todos y no deja de ser árbol si creciera solo en el páramo, el ejercitante manifiesta la misma entidad cuando medita.  Es verdad que cuando se medita en grupo ocurre cierta afinidad que puede  al principiante comunicarle la energía suficiente para vencer las distracciones.

Esa energía se ha comprobado que existe cuando un grupo de gente medita con una misma intención, pero para que se produzca esa sintonización no hace falta que se encuentren todos los ejercitantes en la misma estancia.

Se ha demostrado en zonas de conflicto bélico que, introduciendo un número calculado de personas que meditan con la intención de paz durante unos días, se han reducido  durante el periodo de tiempo que ha durado el ejercicio los actos de violencia considerablemente.

10.-Tengo dolencias la mayor parte del día debido a una enfermedad. ¿ La meditación me ayuda a sobrellevarla?

 Personalmente puedo hablar de los beneficios de la meditación para mitigar e incluso hacer desaparecer los dolores, pues padezco una dolencia crónica dolorosa, y de no haber sido así mi calidad de vida se hubiera visto truncada y habría caído en la desesperación, ya que la medicina convencional y mas concretamente la unidad del dolor me han desahuciado en ese aspecto.

La meditación no solo me ha abierto las puertas de la conciencia, la presencia consciente y el valor del aquí y ahora, sino que como consecuencia de esa nueva dimensión con que percibo ahora las cosas, me ha servido para quitar sufrimiento al dolor y dolor gratuito a mi vida.

Al principio durante los ejercicios de meditación que practicaba cada día observé que en ese estado de SER consciente se producía un desapego al dolor y mi cuerpo se diluía en el Todo.

Eso es consecuencia de la actitud de “soltar” ante el pensamiento y el ego, que consiste en “rendirse” a  presentar batalla. SOLTAR, RENDIRSE, esa es la clave para mitigar el dolor.

Cuando un pensamiento o el dolor se anclan en la mente o en el cuerpo nos llevan de un lado a otro y nos hace títeres y protagonistas de su teatro.

Soltar es dejar el escenario y sentarse en el patio de butacas pasando a ser un espectador de la representación.

La meditación es la artífice de esa magia en la que somos conscientes de la representación de nuestro ego pero no partícipes.

A nuestro ego le duele, pero en el estado consciente del Yo superior no hay dolor ni pensamiento que perturbe el estado de plena conciencia a la que se llega con la meditación.

Una forma de ver como el dolor se disipa es llevar la conciencia a nuestro cuerpo interno que no es otra cosa que sentir desde dentro nuestro cuerpo, viajando con la conciencia por cada parte del cuerpo para luego integrar esa sensación descubriendo que sentir el cuerpo nos lleva a descubrir nuestro SER.

Y claro de lo que se trata es de convivir luego con esa situación de presencia en cada momento del día, no solo cuando estemos meditando, pues la meditación no es una isla en la que nos refugiamos para aislarnos de lo que no nos gusta, sino que es la herramienta que transforma nuestra vida haciendo que toda ella sea un presente constante  de paz, plenitud y felicidad.

11.-¿Tiene algo que ver la meditación con la física cuántica?

 La meditación nos abre al mundo de la toma de conciencia. La conciencia es el estado por el que nos hacemos conscientes de la realidad que formamos y nos forma.

Las cosas en el mundo real son producto de la observación consciente, y aunque no cambiemos la realidad de las cosas ya observadas, podemos modificar su curso. Me refiero por ejemplo a modificar nuestro estado de salud, o hacer realidad nuestros deseos de conseguir una meta en nuestra vida. Respecto a modificar nuestro estado de salud pensemos que, a fin de cuentas, nuestro cuerpo se compone de células formadas por átomos y que éstos se rigen por los principios de la mecánica cuántica.

La materia existe porque las órbitas de los electrones alrededor del núcleo de los átomos que la componen están cuantizadas, como descubrió Bohr. Es decir, solo son posibles determinadas órbitas discretas, y el paso de unas órbitas a otras se realiza a saltos y no de manera lineal. Si no fuera así, los electrones atraídos por el núcleo se precipitarían sobre éste y la materia colapsaría. Un electrón puede pasar de una órbita a otra, bien emitiendo energía para pasar a órbitas más cercanas al núcleo, o bien absorbiendo energía para pasar a órbitas más lejanas. Es lo que se denomina un salto cuántico del electrón. Un órgano enfermo tiene una disposición atómica en la que los electrones están en  unas órbitas determinadas.

Un salto cuántico puede  cambiar la disposición de los electrones alrededor del núcleo y  cambiar el estado de un órgano de nuestro cuerpo. La visualización  de una meta en estado de conciencia pura, a la que se llega a través de la meditación,  provoca el colapso de la función de onda de esa visualización, es decir ese salto cuántico.

Es posible, a través de la meditación, lograr un estado de conciencia tal que trascienda la consciencia de los objetos.

12.-¿Tiene algún beneficio meditar utilizando drogas?

Personalmente opino que las drogas llamadas naturales deberían ser legalizadas y así evitar toda la parafernalia montada que solo produce beneficios desorbitados a quien controla el mercado encubierto y justifica gastos en la administración para luchar contra el tráfico y consumo que puede beneficiar a quien vive de evitarlo.

Algunas drogas se han utilizado desde la antigüedad para trascender, para sanar, para paliar el dolor…

El uso consciente de algunas drogas nos ayudan a conseguir llegar a un estado de percepción que durante la meditación puede mostrarnos sin duda momentos plenos de conciencia pura como solo se consigue cuando se lleva practicando durante mucho tiempo.

Pero considero que no hace falta el uso de drogas para llegar a ese estado una vez que practiquemos diariamente e integremos esa disciplina a nuestra vida.