Con la mente consciente en la búsqueda y la frescura inocente de un aprendiz recorro este camino que es la vida, llenándome de experiencias unas agradables y otras no tanto.

Las primeras me ayudan a reafirmarme en la existencia del Yo superior que me une a la Conciencia Universal y a la ley de causalidad que todo conforma, en tanto que cualquier pensamiento y actitud positiva atrae a semejantes.

Las segundas me recuerdan el peso de las sombras que conviven conmigo y que son parte indivisible de mi pequeño yo. Y por ello buceo muy a menudo a mi interior aceptándome, comprendiéndome y perdonándome.

El amor incondicional es mi objetivo, pues ese amor es la herramienta imprescindible para aunarnos con el Todo y con cada una de sus partes.

La meditación es el alimento de mi alma, y como los nudillos que llaman a la puerta del estado de Conciencia plena , consigo abrirla unas veces más y otras menos en cada práctica que intento extrapolar a todos los instantes del día.

Es el acto consciente del aquí y ahora. Del eterno presente.

La física cuántica me abrió los ojos que no miran esta realidad circundante que creemos vivir, y me presentan un mundo de posibilidades que la conciencia como catalizador hace precipitar dando sentido a la frase “lo que crees creas”.

Ingeniero de profesión caduca, pues he roto los moldes del raccionalismo cartesiano, abriéndome a la nueva realidad espiritual donde todo es posible cuando se toma conciencia de SER, dejando atrás convencionalismos reduccionistas y planteando un mundo holístico en el que todo está en conexión tal como demuestra el principio de correlación de la mecánica cuántica.

Como terapeuta transpersonal considero imprescindible la inmersión consciente al reino de las sombras de uno mismo para aceptarse y perdonarse acabando con la lucha interna entre lo que soy y lo que desearia ser, y así  trascender al mundo no dual del Yo superior.

Como instructor de meditación propongo esta herramienta de uso diario que aquieta el ego, y nos lleva a la ecuanimidad, la serenidad y la paz interior, tal como propongo en el libro “Creo cuanto medito” que podeis descargar en la pagina de publicaciones.